Crema de calabaza y naranja
Sin duda, uno de los momentos más complicados para alguien que siga la dieta paleolítica y en particular si sigues el whole30(c), es comer fuera, ya sea en un restaurante o cuando eres invitado en casa ajena.
Yo al menos tiemblo al coger la carta para ver los platos.
Los cartas de los bares típicos están plagados de croquetas, canapés, patatas bravas… Al menos en Madrid, es imposible encontrar un restaurante que se pueda catalogar como 100% paleo, aunque siempre hay algún que otro lugar en el que puedes conseguir un menú en el que no hayan usado azúcar para caramelizar algún ingrediente, sin lactosa e incluso sin harinas para espesar la salsa.
Hay algunos platos que sabes que no van a encajar en las normas: cuánto más largo sea el nombre del plato, más probabilidades de que no puedas comerlo. Alguna vez pregunto a los camareros por los ingredientes del plato. Todavía no he encontrado ninguno que se extrañe o responda con impaciencia (toco madera), porque supongo que hoy en día es habitual tener algún tipo de intolerancia alimenticia.
Hace poco entré de casualidad en un restaurante llamado la “Modernilla” (*) en el conocido barrio de Huertas, en Madrid. Nada más sentarnos nos sirvieron unos chupitos con algo que parecía un batido. Aficionados a la cocina como éramos todos en la mesa, intentamos averiguar a qué sabía aquello. Tenía un ligero toque de cítrico, y las especias me recordaban al comino.
Finalmente, nos rendimos y decidimos preguntar al camarero que nos explicó que era una sencilla crema de calabaza y naranja, con una cucharadita de crema de queso. Y desde ese momento, tengo en la cabeza preparar esa receta en casa.
La receta es muy fácil de hacer y la puedes servir calentita como acompañamiento en estos días de frío invernales o fresquita como un gazpacho.
Ingredientes
- 1 calabaza entera (500 – 600 gr).
- 1 cebolla
- 1 vaso de zumo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra molida.
Preparación
- Picamos la cebolla y la ponemos en una olla a fuego lento con una pizca de sal y un par de cucharadas de aceite de oliva.
- Mientras se pocha la cebolla, pelamos la calabaza y la cortamos en cuadrados no muy grandes. De esta forma, tardará menos en cocerse.
- Cuando veamos que la cebolla está doradita, añadimos la calabaza y un par de cucharadas más de aceite de oliva.
- Removemos durante 3-4 minutos hasta que veamos que la calabaza se ha mezclado bien con el aceite y empieza a reblandecerse.
- Vertemos en la olla el zumo de naranja y una pizca de sal y la pimienta negra.
- Añadimos un poco de agua a la olla hasta que el líquido cubra la mezcla de ingredientes. Removemos un poco y tapamos la olla.
- Dejamos cocer durante 20 minutos.
- En la misma cazuela, podemos batir la mezcla hasta que quede con la textura que deseemos. Si te gusta más líquida puedes añadir un poquito más de agua.
- Y listo para servir.
Espero que te guste la receta tanto como a mi.
(*) Sí, existe un bar que se llama “la modernilla”.
