Whole30: Tercera semana… y fallé
Sí, y es que cuando empecé el reto Whole30, había algo con lo que no contaba: la temporada de comuniones.
Estaba tan cerca que casi podía tocarlo con las manos, una semana más y hubiera podido ir con la cabeza bien alta. La semana comenzó bien, me levantaba así por las mañanas, antes de que sonase el despertador:
Energía en los entrenamientos, nada de hambre, buen humor… me ha costado tres semanas “desintoxicarme” de determinados alimentos y sobre todo, planificarme y cocinar de forma eficiente, para no pasarme todo el día esclavizada en la cocina.
Mi consejo, cocinar lo más sencillo posible: hacer un filete con verduras, o una ensalada tardan 15 minutos, y el beneficio en cuanto a salud es máximo.
Y llegó la comunión, chán chán chán!!! (música de “se avecina tragedia”). Creo que ha traicionado el subconsciente, porque debí haberlo sospechado:
Estaba yo relamiéndome con mi tercer gazpacho del día, en una copa chic, con lo que yo pensaba que era una espuma de huevo (mmm, riquísimo), mientras sostenía en la otra una crema de aguacate con gambas.
¿Rico el salmorejo, no? – me preguntan- la crema de queso que lleva en el fondo, le da un toque muy original
Se disparan las alarmas en mi cabeza: Cómo?? Salmorejo? El salmorejo lleva pan, ¿no? Ups, ¿has dicho crema de queso? Oh no!
¿Es tan terrible en tres semanas comer algo no conveniente una sola vez? Según los amigos de TheWhole30, sí. Se interrumpe todo proceso de curación, que es el objetivo del reto.
Podría engañarme a mi misma, sí, ¿pero qué sentido tiene? En fin, mañana comienzo de nuevo, y se une a mí, Paleobrother, que las cosas en comunidad y con apoyo se llevan mejor.
¿Alguien más se anima?
PS: Con todo esto me surge una duda, ¿cómo sobrelleváis los celíacos y personas con intolerancias a diversos alimentos estas celebraciones?
